Tengo hasta ganas de currar!
De verdad que si, que despues de mas de un año sin trabajar ocurren cosas muy estrañas en la mente de un parado. Sin contar, claro está, los motivos economicos de estar en paro que le impiden a uno realizarse como persona independiente y enmancipada.
No trabajar tiene otras conscuencias no tan evidentes, pero conocidas por todo aquel que ha estado un largo período de tiempo sin ocupación alguna. No estamos acostumbrados a tener tanto tiempo libre, años y años de esclavitud laborar han forjado unas mentalidades pobres en imaginación. Que imaginacion vamos a tener? si con tanto trabajar no habia tiempo de ejercitar el valioso arte del esparcimiento ocioso. Normal que esa capacidad esté ahora un tanto atrofiada.
No trabajar tiene otras conscuencias no tan evidentes, pero conocidas por todo aquel que ha estado un largo período de tiempo sin ocupación alguna. No estamos acostumbrados a tener tanto tiempo libre, años y años de esclavitud laborar han forjado unas mentalidades pobres en imaginación. Que imaginacion vamos a tener? si con tanto trabajar no habia tiempo de ejercitar el valioso arte del esparcimiento ocioso. Normal que esa capacidad esté ahora un tanto atrofiada.
Pero, a que viene toda esta disertación sobre la gente parada? Pues muy sencillo, que el aburrimiento es muy malo y en uno de esos momentos de sopor de una tarde interminable se me ocurrió la brillante idea de buscar fotos por internet de los camiones con los que yo he trabajado alguna vez. Lo mas sorprendente es que encontré algunos, en concreto un par que de los que guardo bastantes buenos recuerdos. Que nostalgia al observar estos retratos, cuantas interminables horas trabajando sin ver la luz del momento de plegar.
Este pequeño Nissan L-80 fué mi primer camión, repartiendo paqueteria en Buytrago Barcelona. El me enseñó a conducir por carreteras de curvas con el acelerador a fondo y a salir derrapando rueda de los stops de polinyá cuando iva vacío. Me puteaban a base de bien esos cabrones, pero aún asi me gustaba mi trabajo. Snif!
Ya quedan pocos como este, un cuatro patas de 38 toneladas. Ahora el ministerio de transporte solamente otorga tarjetas de 32 como mucho para un rigido. La grúa pesa cerca de 6 toneladas y aun asi puede cargar 21 toneladas limpias, una maravilla. Este camion me enseñó que se ha de cunducir con calma, que son muchos quilos que frenar. Tambien me enseñó que cuanto mas grande es una grúa, mas marrones de comes. Fué el primer camion realmente grande que conducía, los primeros días iva acojonado pero luego le cojí gustillo, es muy cómodo. También supuso trabajar por primera vez con una grúa larga, este cuatro patas monta una Hiab 240 que alcanza los 23 metros. Mas tarde fuí manejando gruas mas grandes, tengo buenos recuerdos de una Hiab 330 con Jib que alcanzaba los 25 metros, pura potencia y suavidad, tenia 14 años aquella grua y no perdía ni una gota de aceite. La mas grande que alcancé a tener entre mis dedos, mi jefe era un enamorado de las Hiab, una 420 XP con Jib que llegaba hasta los 28 metros montada sobre un pegaso tecno de canvio de bola, por cierto no es para tanto el famoso canvio de bola de los pegaso.



Si, aunque no está muy bien decirlo en estos tiempos , ser conductor es aun vocacional, aunque encontremos jefes cabrones y explatadores, pasajeros que no aprecian la atencion que se les presta, policía que cada vez es más estricta por un mero afan reacudatorio.
ResponderSuprimirPero conducir , cierto que se echa de menos
Suerte !
Te he calao Lucyfer!! jajajaja
ResponderSuprimirGracias!